El andador (andadera o caminador) NO ayuda a andar

  En el artículo anterior prometimos hablar en otra ocasión sobre el uso contraindicado del andador, hoy ahondaremos en el tema.

  El andador (andadera o caminador) fue creado primeramente para personas adultas que por accidente perdieron la capacidad de caminar, el instrumento se popularizó y especialistas en infancia lo recomendaban para los niños menores de un año, con el fin de que aprendieran a caminar, luego de su uso se ha detectado los daños que pueden causar e incluso efectos contrarios a los deseados. 

  A continuación nombramos 6 motivos de la contraindicación del uso del andador y luego detallamos 3 formas (o más) de ayudar al niño a aprender a caminar.

NO al andador

–       Lo más importante es que el riesgo de accidentes es muy alto, aproximadamente el 30% de accidentes en niños menores de un año es a causa del uso del andador. Se vuelcan causando fracturas en las extremidades o lesiones graves en la cabeza.

–       El andador hace que el niño realice posturas antinaturales que retrasan la caminata autónoma. Por ejemplo, al sentase en la silla del andador, darse el impulso y levantar los pies para que el andador lo traslade, no realiza el esfuerzo con las piernas, caminar en puntillas de pie, etc.

–       Además el bebé camina con las piernas abiertas, postura que no es correcta al momento de realizar la marcha.

–       Rompe el ciclo necesario para el desarrollo motor de la marcha, el bebé primero se arrastra, se sienta, luego gatea, y, por último, camina.  Por lo tanto el uso del andador hace que demore más en caminar sin apoyo.

–       El utilizar las manos al caminar es importante para el trabajo muscular y del equilibrio, este ejercicio no se realiza al usar el andador, ya que el bebé apoya sus manos en el propio andador.

–       Retrasa el entrenamiento físico e intelectual que los niños necesitan para aprender a caminar (detallado más abajo) por lo tanto los niños que usaron andador y aprendieron a caminar sufren más lesiones de caídas ya que no están realmente preparados para la marcha.

   Lo que aquí se menciona se aplica para las saltarinas o columpios (artefactos que el niño esta amarado a una silla con elásticos, cuando el niño toca el suelo salta, realizándolo una y otra vez) se pueden utilizar para cuando la madre o cuidador cocina o se está bañando, de manera de evitar accidentes, pero no por más de 30 minutos diarios. Por lo tanto no vale la pena comprarlos.

   Antes de detallar cómo ayudar al niño a aprender a caminar, es necesario decir que los bebés pueden aprender a caminar desde los 11 meses a los 18 meses, es decir el rango es amplio, olvidémonos que TODOS los niños aprenden a caminar a los 12 meses, ya que todos los niños y niñas son diferentes, algunos demoraran un poco más, y si esto sucede, está comprobado que no influye en retrasos posteriores, ni cognitivos ni motores. Lo importante, eso sí, es que el pequeño se traslade, es decir que gatee, repte o camine sosteniéndose de los muebles para llegar algún sitio, si esto no sucede o si el bebé luego de los 18 meses aún no camina, recién se debe consultar un especialista. Dicho esto algunos consejos para ayudar al niño a caminar.

– Cómo toda área de desarrollo es un proceso, es decir, no pasa de un día para otro (aunque a veces nos parezca) es decir antes que el niño aprenda a caminar ha sido necesario que sus músculos se fortalezcan, que aprenda a manejarse en el espacio, que desarrollo el equilibrio, etc. por ello en necesario que practique, que gatee o que tenga la oportunidad de estar en diferentes posiciones de manera de fortalecer los músculos de los brazos y de las piernas, es decir que en ocasiones esté decúbito prono (boca abajo) esto desde los 2 meses con supervisión y por periodos cortos, luego ir aumentando el tiempo a medida que el niño crece. Sostener al niño de pie tomado debajo de los brazos desde  los 4 meses (o antes si el niño demuestra interés o la necesidad.) Durante este mes, también permitirle estar sentado en brazos, a los 6 meses con apoyos (cojines, por ejemplo.)

– Muy importante es permitirle explorar, para que conozca su cuerpo, donde cabe, cómo se puede mover, etc. Por ello es importante que después que los 6 meses y si ya puede sentarse solo, permitirle estar  en el suelo, sobre una manta o alfombra para que sienta la necesidad de ubicarse en diferentes posiciones para comenzar a trasladarse, permítale que tenga el espacio para hacerlo, de manera que poco a poco alrededor de los  9 meses intente pasar por debajo de las sillas, mesas, etc. (esto siempre bajo supervisión) de manera que conozca el espacio y la relación de éste con su cuerpo, por esta razón y por las que siguen más abajo, el uso del corral debe ser limitado.

-Cerca de los 12 meses el bebé tendrá la necesidad de ponerse de pie, para ello es necesario que tenga cerca muebles firmes, que nunca esté en la cocina por peligro de quemaduras (se puede apoyar de la cocina y derramar ollas, por ejemplo.)

– La mejor forma de aprender a caminar es de la mano de un adulto, según las necesidades del bebé en un principio lo tomamos debajo de los brazos, y cuando sus pasos sean más firmes lo tomamos de ambas manos, ellos nos sostendrán firmemente, el último paso es tomarlo de una sola mano y seguir el rumbo que quiera tomar el niño o la niña. En todo caso, en muchas ocasiones buscarán la manera de trasladarse apoyándose de los muebles, arboles, o lo que se les presente, dando algunos pasos para llegar de un lado a otro.

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